Asesoría Bellón Baamonde | Necesidad de autorización judicial para vigilancia de una vivienda con prismáticos
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Necesidad de autorización judicial para vigilancia de una vivienda con prismáticos

29 May Necesidad de autorización judicial para vigilancia de una vivienda con prismáticos

El TS, estimando el recurso, anula condena de cárcel por tráfico de drogas al considerar ilícita la principal prueba de cargo, que fue la actividad de intercambio de drogas observada por la Policía en el interior de un domicilio mediante prismáticos sin autorización judicial.

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Entiende la Sala que la protección constitucional de la inviolabilidad de domicilio, cuando los agentes utilizan instrumentos ópticos que convierten la lejanía en proximidad, no puede ser neutralizada con el argumento de que el propio morador no ha colocado obstáculos que impidan la visión exterior, es decir, el domicilio como recinto constitucionalmente protegido no deja de ser domicilio cuando las cortinas no se hallan debidamente cerradas, como ocurría en este caso, sin que se pueda entender que la ausencia de cortinas o persianas transmiten una autorización implícita para la observación del interior del inmueble.

Además, la protección frente a la incursión en un domicilio debe abarcar tanto la entrada física del intruso como la intromisión virtual, pues la revolución tecnológica actual ofrece sofisticados instrumentos de intrusión, como los drones, que obligan a una interpretación funcional del artículo 18.2 de la Constitución.

Señala también el Tribunal que en el presente caso no consta la existencia de ningún fin constitucionalmente legítimo que, por razones de urgencia, permitiera sacrificar la intimidad del sospechoso, la cual se ha vulnerado cuando sin autorización judicial y para sortear los obstáculos propios de la tarea de fiscalización, se recurre a un utensilio óptico que permite ampliar las imágenes y salvar la distancia entre el observante y lo observado

La consideración de un determinado espacio como domicilio depende esencialmente de su vinculación con el efectivo desarrollo de la vida privada y no depende exclusivamente de su carácter cerrado, ni del poder de disposición que sobre él mismo tenga su titular ni de la frecuencia con que se produzca su uso o disfrute.

Por tanto, no todo recinto o espacio cerrado merece la consideración de domicilio a efectos constitucionales, no siendo la garantía de inviolabilidad extensible a aquellos lugares cerrados que, por su afectación, tengan un destino o sirvan a cometidos incompatibles con la idea de privacidad, como por ejemplo los garajes o almacenes.

Tampoco cualquier local debe ser considerado como domicilio a los fines indicados, pues el derecho fundamental ahora considerado no puede confundirse con la protección de la propiedad de los inmuebles ni de otras titularidades reales u obligacionales que puedan otorgar una facultad de exclusión de los terceros.

 

STS Sala 2ª de 20/04/2016 EDJ 2016/44941​

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